viernes, 9 de julio de 2010

Lecciones de Maravilla en el Apocalipsis

(A mi hija Esperanza)

Tengo treinta años, me llamo Javier, para mi la vida ha sido agradable, tengo un buen trabajo, aun no tengo hijos pero mi novia esta embarazada; Soy alto simpático, carismático y tengo dinero…pero creo que esto no es lo que les interesa oír…quería preguntarte a ti lector, ¿te has detenido alguna vez en la calle a ver como caen las hojas de los árboles en una tarde de otoño? O ¿te Has detenido a observar a un bebe y ver como le sonríe a su madre en el parque? O ¿has visto como caen las gotas en la cara de las personas que no llevan paraguas en un día de lluvia? …Bueno yo no lo hacia antes del sábado 4 de enero del 2009.
Mi día comenzaba cuando sanaba el despertador a las 5:30, luego me levantaba, me duchaba, tomaba desayuno y me despedía de Andrea (mi novia), luego me iba al trabajo (soy profesor de matemáticas en una universidad privada), en la tarde volvía del trabajo a las 8:30, los Domingos, Martes, Jueves y Sábados no veía a mi novia, ya que esta era química farmacéutica y trabajaba de noche en esos días, solo nos veíamos y podíamos estar juntos los Lunes, Miércoles y Viernes; Podría verla también los sábados pero tengo que viajar a Argentina ya que estoy haciendo un doctorado en matemáticas en ese país.
A mis padres los veo sólo una vez al año en vacaciones. Puesto que viven en la onceaba región (Bio-Bio), y yo vivo en santiago.
En enero del 2009 estaba con Andrea de vacaciones en rió de Janeiro, y comencé a sentirme mal, estábamos en la playa, era día martes y el sol era abrumador; me comenzó a picar mucho la piel, empecé a desesperarme y de un momento a otro comencé a escupir sangre, mi novia muy preocupada me llevó al hospital.
Luego de dos semanas hospitalizado en Brasilia me diagnosticaron… cáncer a la piel, cáncer pulmonar, cáncer estomacal y leucemia…
Luego de esto me derivaron a Chile donde me hundí en una oscura y terrible depresión, dejé de hacer el doctorado en Argentina y dejé de trabajar puesto que me dieron nueve meses de vida… (Aunque muchos médicos me decían que seria un milagro si sobrevivía hasta los dos meses). Mi novia tubo que continuar con su vida, siguió trabajando con los mismos horarios y los días sábados en la noche continuó saliendo con sus amigas, mientras yo estaba todos los días en mi casa…no podía salir mucho ya que el ambiente de la capital no me beneficiaba lo suficiente y tenia muy pocas fuerzas.
Era un día Martes, (Andrea, trabajaba durante el día los martes), mientras miraba un árbol a través de la ventana, me vi reflejado en aquel cristal como un adolescente con grandes aspiraciones, sueños por cumplir, metas que alcanzar, una vida y una familia que formar, al verme así, sentía que no había logrado nada de esto. Tengo una gran carrera, pero ¿de que me sirve?, tengo una familia, pero casi nunca veo a mis padres y tampoco a Andrea, podría pasar mas tiempo con ella, pero yo el muy idiota preferí irme los fines de semana a hacer un doctorado en matemáticas a Argentina, debería haber hecho un doctorado en ser entupido ya que lo habría cursado fácilmente, Tal ves ni siquiera alcance a ver a mi hija o hijo. Luego de esta pequeña reflexión seguí pensando acerca de mi destino, y de como he aprendido de este, he aprendido a ver la vida con otros ojos, mas a profundidad, he aprendido a disfrutar de los detalles, aquellos momentos que generalmente no importan y duran segundos como parpadear, o sentir latir tu corazón, sentir el viento que choca en tus mejillas, sentir el lápiz entre tus dedos, la sombra de los árboles en el asfalto, el olor de la madera cerca de la ventana, el sonido de la tetera cuando hierve y un simple beso de despedida con Andrea, lo disfruto al máximo, porque no sé si será el último.
Mis padres llegaron a Santiago el 25 de Septiembre del 2009, mi madre y mi padre estaban muy tristes por mi estado y yo a la vez muy tranquilo a pesar de saber que tal vez, esa sería mi última semana de vida…
Hoy es 2 de Octubre, en esta semana no me he sentido muy bien, estoy muy pálido y me ha sangrado mucho la nariz e incluso he llegado a escupir sangre, estoy con oxigeno y a veces pierdo la conciencia; en estos momentos mi novia esta en la sala de maternidad mientras yo veo a través de la ventana, esta lloviendo (algo raro para la estación), y puedo ver como caen las hojas de los árboles, también logro ver a una pareja que no llevan paraguas y puedo apreciar como caen las gotas y chocan en su cara, en mi mente me imagino el sonido que se debe generar en el contacto de la gota de lluvia con la piel de la mejilla al mismo tiempo dentro de mi habitación, hay un bebé que mira a su madre y le sonríe sin siquiera saber el significado del concepto “Madre”, él sólo sabe que la ama mucho.
En estos meses como dije anteriormente he aprendido muchas cosas, he aprendido a oler el viento, escuchar el silencio, sentir el frió de la tristeza, comprender las hojas otoñales, ver el abismo y saborear la nada y también he aprendido mucho mas de aquellos momentos que duran cuatro segundos, tal vez menos, que de seis años de universidad o de cuarenta años de experiencia laboral e incluso noventa años de vida…

Luego de esto Javier dejó caer el lápiz y murió, al mismo tiempo que en la sala de partos su novia daba a luz a su hija “Esperanza” (digna de ser hija de un gran hombre, que a pesar de no comprender la vida en un comienzo lo hizo al final de esta…)

***Hombres y Mujeres como Javier hay muchos, sólo que la mayoría no tienen la suerte que tubo Javier al morir sabiendo el secreto de su existencia***

Fin.

1 comentario:

  1. sentir, observar... solo forman parte de ella

    morir en lo que siempre estuvo presente
    la ceguera...

    me gustan mucho tus historias!!

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