Recuerdo que la noche estaba diferente, mas oscura que de costumbre, el viento corría mas lento, la vida se veía extraña, era todo muy confuso y el olor a suicidio estaba en el aire...
¿que hacia yo ahí?, mirando aquel enorme árbol, y analizándolo, esta ves no era para medirlo y hacer mi posterior casita en el árbol, sino que era para amarrar una cuerda a una rama resistente, y justo...¡ahí!, la encontré, la rama perfecta para resistir mi peso...¿que hacia yo?, estaba parado con una cuerda en la mano y en la otra nada, solo un profundo vació, representante de mis largas y tristes tardes de sufrimiento a escondidas, de noches en vela pensando en la miseria de mi alma, ¿que mas me queda?, solo eso un montón de recuerdo que siguen pudriendo mi oxidada y maltratada mente...opacando mis mínimas reservas de amor existentes en aquel campo lleno de desdicha dentro de mi cabeza...¿que me queda ahora?, ya no lo se, el aire se olvido de mi, ya no quiere que respire, mi corazón ya no me respeta, no quiere que mi sangre fluya, mis pulmones se atrofiaron al igual que mis piernas mis manos, el mundo se olvido de mi, me dejo atrás solo, llorando junto a la nada, sujeto a un mar de tierra oculto bajo un árbol, aquel árbol que ahora miro tan impacientemente, ¡oh, que diablos!, puede que estos sean los últimos segundos en esta vida, sin embargo creo que no la extrañare, todo lo poco y nada que me alcanzo a dar en 16 años me bastaron para llegar a este estado de desdicha...Siento ganas de llorar, pero ya no se como hacerlo, quiero gritar, pero me he olvidado de hablar, quiero moverme, pero no se que es avanzar, quiero matarme pero nunca supe que era vivir...
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