Hola, soy
Luis, tengo 18 años y soy… Obeso.
Obesidad,
gordura, rellenito, regalón de la olla, muchos son los términos utilizados en
la jerga popular para referirse a esta peligrosa y letal enfermedad del Siglo
XXI, la obesidad.
He sido gordo
desde que tengo memoria, aunque subí de peso considerablemente luego de cumplir
los 11 años de edad, tal vez mi vida “entrecomillas, sedentaria”, mi poca
afinidad con los deportes y mi particular recelo hacia el mundo, lo han
conseguido.
Para ser gordo,
además de utilizar tallas grandes y tener que obligatoriamente ajustar la ropa
luego de comprarla hay que ser valiente, y destaco esta
palabra porque es verdad, se necesita mucha valentía y una preparación
psicológica antes de salir a la calle todos los días, la gente te observa, se
hacen comentarios, se ríen, se burlan… Un Gordo sin personalidad en esta época,
no sobrevive, y si lo hace, su vida es de muy mala calidad, no me refiero tan
sólo a su salud física sino que también mental… Prometí no descalificar a nadie
con este artículo de opinión, pero me es imposible, el sólo hecho de pensar que
hay “seres” tan inconscientes, tan ridículos y hasta inmaduros, que piensan que
por nuestra condición somos inferiores a ellos, a veces me dan risa, antes me
daba pena, hoy me causa indiferencia, no lo digo como una actitud de escudo
para evadirlos, sino que de verdad me causa indiferencia.
Muchos
tienen el autoestima baja, se sienten incapaces de vivir plenamente en esta
vida tan maravillosa que se nos ha brindado, y claro muchas veces por culpa de
personas ignorantes, se causan imágenes falsas haciendo que su autoestima baje
considerablemente.
La tolerancia, bendita y mística
tolerancia, sin ella sería imposible salir a la calle, indiferencia, majestuosa indiferencia, sin ti todos seríamos
personas depresivas sin metas en la vida… A mí en lo personal, actualmente, el
hecho de ser obeso no me ha causado muchos problemas, no me he jactado de
pololear, o de salir a divertirme, menos de tener amigos o sexo, Temas que para
la mayoría de la gente obesa significan grandes obstáculos que por estar
sumisos en una sociedad que los oprime, no los pueden vencer.
“motívate”,
“disfruta la vida”, “eres una gran persona, de gran corazón”, “tu puedes, que
ser gordo no te afecte”, es fácil, tu no sabes lo que es ser obeso; Frases como
estas son frecuente escucharlas desde personas que nos pretenden ayudar en
aquellos días en que nada nos resulta, siempre me planteo la misma
interrogante, ¿Cómo puedes creer que eres “algo”, si te dicen al menos 15 veces
al día que no es así?, para muchos somos la basura de la sociedad, los del
montón, los monigotes que prestan su imagen para hacer risa en las bocas de los
simios… Damas y caballeros, me presento, no soy aquel individuo que come durante
todo el día, no soy la clase de persona que vive la vida en torno a un
refrigerador, no paso los fines de
semana frente a un computador o televisor comiendo papas fritas… y si lo
hiciera, ¿Qué importa?, de todas formas, soy mucho más que eso…
Pero saben qué…
No me importa y prefiero mil veces ser gordo y valiente, que ser un flaco
temeroso, porque es verdad, ser flaco es fácil, casi tanto como ser
heterosexual, ser delgado es aceptado por todo el mundo, es sinónimo de
preocupación, de higiene, de deporte (en muchos casos), del hombre o mujer
ideal, Pero ser así cómo soy, me ha enseñado tantas cosas, principalmente a
conocer a la gente, digo esto porque cuando uno es obeso suele recibir lo peor
de las personas, desde las bromas de un chofer de la micro hasta la ironía o
desprecio de tu entorno cercano… Pensar en lo valiente que he sido, me da
fuerzas, me da aliento para continuar indiferente frente a la adversidad, soy
valiente para aguantarme las ganas de sacarle la cresta a algunas personas, soy
valiente por tolerar comentarios tan insignificantes que no dan ni para pensar
en ellos, soy valiente Para enfrentar el mundo día a día y con mucha dignidad
decir, “Soy Luchito, el Gordo más gordo de Chile”.
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